Andrea Royo
Soy psicóloga y entiendo la terapia como un espacio en el que poder parar, entendernos mejor y aprender a vivir con más calma, más equilibrio y más conexión con nosotros mismos.
A lo largo de mi experiencia he podido ver lo bonito y liberador que puede llegar a ser este proceso, no solo desde mi trabajo acompañando a otras personas, sino también desde mi propia experiencia en terapia. Y sí, creo profundamente en ello: quienes acompañamos procesos terapéuticos también necesitamos mirarnos, trabajarnos y cuidarnos.
Trabajo desde un enfoque integrador. En palabras sencillas, esto significa que no creo en una única forma de ayudar a todo el mundo. Cada persona tiene su historia, sus tiempos y sus necesidades, así que adapto las herramientas terapéuticas a cada proceso para que el acompañamiento sea realmente útil y humano.
Si hay algo que me emociona de esta profesión, son esos pequeños cambios que a veces parecen invisibles hasta que, de repente, te das cuenta de todo lo que has avanzado… y sonríes. Ver cómo alguien vuelve a sentirse más libre, más seguro o más en paz consigo mismo es, sin duda, una de las partes más bonitas de mi trabajo.
Intento crear un espacio cálido, cercano y respetuoso, donde puedas sentirte cómodo siendo tú. Sin juicios, sin prisas y respetando siempre tu ritmo. Porque para mí la terapia no consiste en “hacerlo perfecto”, sino en avanzar poco a poco, pasito a pasito.
Y fuera de la consulta, también disfruto mucho de las cosas sencillas: pasar tiempo con mi perra, desconectar en la naturaleza con mis amigos y entrenar en el gimnasio, aunque he de reconocer que, algunas veces, simplemente me tiro en el sofá. Creo que cuidar de nosotros mismos también está en esos pequeños momentos cotidianos que nos hacen sentir bien. ✨
